El cáncer y su tratamiento suelen provocar cambios en la vida sexual. Es posible que experimente cambios tanto físicos como emocionales. Quizás no se sienta tan a gusto con su cuerpo. Puede que haya cambios en cómo se siente, cómo se ve y cómo funciona su cuerpo. Es posible que sienta dolor o que no le interese mantener relaciones sexuales.
Los problemas sexuales suelen agravarse durante el tratamiento y justo después. También pueden aparecer meses o incluso años después de que finalice el tratamiento. Algunos problemas mejoran con el tiempo. En algunos casos, puede que se necesiten unos años para volver a sentirse normal. O quizá descubra que tendrá que adaptarse a una nueva normalidad.
En este contexto, se utilizan términos de género para referirse a la anatomía y a los riesgos para la salud. Utilice esta información de la forma que mejor se adapte a usted y a su médico cuando hablen sobre su tratamiento.